El Blog de Adán Moctezuma

Economía de Candil
Artículos de Opinión

Sartori y la Opinión Pública

28 febrero, 2012

En democracia, la Opinión Pública juega un papel fundamental al incorporar las expresiones de la ciudadanía informada e interesada en los asuntos públicos y que expresan sus puntos de vistas con el fin de influir en las decisiones gubernamentales.

Para Sartori, cuando un Gobierno basa su funcionamiento con base en la opinión pública emitida por la ciudadanía, se trata entonces de un Gobierno de consenso, el cual alcanza su expresión cuando se vuelve  comunidad en tanto conjuga creencias y valores de fondo.

La suma de éstos factores detona en una cultura política homogénea, la cual a diferencia de una ideología que integra precisamente un conjunto de ideas entre así respecto a los diferentes aspecto de la vida pública, la cultura política es el conocimiento del ciudadano respecto de los derechos civiles, políticos sociales y culturales.

Sin embargo, una cultura política y un ambiente de consenso si bien no son condiciones para que se dé la democracia, si sin factores que facilitan su consolidación, especialmente el consenso que facilita la gobernabilidad.

En consecuencia, democracia y opinión pública son un binomio, no puede haber dicotomía bajo la lógica y tendencias de otorgar a cada opinión un carácter de fuente autorizada.

Para que la Opinión Pública se conjugue en la práctica democrática tienen que haber Libertad de Pensamiento, Libertad de Expresión y Policentrismo, que significa la presencia de medios de comunicación en una estructura funcional que da voz a las diferentes posturas en torno a los asuntos públicos. En ésas condiciones, la Opinión Pública se forma, prevalece y llega a ser heterogénea.

El tema de la Opinión Pública debe incluir el modelo de Karl Deutsch y sus tres modalidades que son el descenso en cascadas de las élites, una ebullición desde la base hacia arriba y la identificación de los grupos de referencia.

En el caso del descenso de la cascada, éste es interrumpido por cinco embalses que son la élite económica, el choque entre élites políticas y del gobierno, una red masida de comunicación que transmite los mensajes, los líderes de opinión local y finalmente todo acaba en el pueblo.

En este modelo hay influyentes y hay influidos y van de los primeros a los segundos. En cada embalse se desarrolla un ciclo completo, que mezcla y modifica.

En éste proceso los llamados líderes de opinión, los conocedores suelen tener atributos como expertos con atributos para opinar.

Sartori hace ver, que  Deutsch no incluye a los intelectuales en la cascada. Pero si incluye a los grupos de referencia, la familia, trabajo, partidos, clubes, religión, coetános (de la misma generación).

En materia de Policentrismo, es decir del sistema de medios, la libertad de pensamiento es fundamental siempre y cuando, esté basado en el anhelo de verdad mientras que la Libertad de Expresión es tal en tanto exista un sistema que organice y propague las opiniones de los participantes.

De ahí que la estructura de los medios de comunicación que caracteriza  a la democracia, es policéntrica, es decir de múltiples centros.

Ésta dinámica es posible en la medida que existan las condiciones que en Estados totalitarios no se dan. En el totalitarismo no existe la Opinión Pública.

El autor se cuestiona ¿ Los grandes púbicos son informados de manera suficiente o insuficiente o ampliamente desinformados? La información de las masas es pobre y desalentadora. El problema según Sartori tiene su origen al desinterés y la ignorancia del ciudadano.

La problemática se expresa cuando hay insuficiencia cuantitativa, contenidos tendenciosos y pobreza cualitativa.

La conclusión es que para los fines de una mejor opinión pública, es necesario que la educación se refiera a asuntos públicos, en un concepto cognocitivo y no meramente informativo.

Un apartado de debate es el que consigna las diferentes concepciones que tienen Dhal y Sartori respecto a las preferencias y la voluntad, especialmente porque ambos conceptos están vinculados a los mecanismos para que los ciudadanos expresen su opinión.

Para Dahl y otros “preferencia” es sinónimo de “voluntad”, para Sartori “voluntad” es “opinión sin información” y considera incomprensible tomar la expresión de opinar como precedente del preferir o del querer, que es la opinión advertida por los sondeos.

Finalmente, el autor finaliza con una tendencia prevaleciente aun en nuestros días que es la democracia participativa donde los ciudadanos tienen una mayor participación en la toma de decisiones políticas. Un modelo político que facilita a los ciudadanos su capacidad de organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas. Lo cual puede ser por medio del referéndum  o plebiscito.

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